martes, 16 de julio de 2013

La sociedad islámica peninsular



La sociedad islámica peninsular es como su economía, muy ágil, muy heterogénea, y esto tiene que ver con su actividad comercial, que hace que tengan una mentalidad muy abierta y que surjan grupos con un nivel de renta muy notable.
Existen diferentes étnicas, parentescos, etc…, que sitúan a una persona en un grupo u otro. Esta sociedad presenta una estructura piramidal: en la cumbre estaría el califa y los miembros de su familia. La sucesión al califa está abierta aunque es hereditario, no tiene tanta importancia la primogenitura.
En el siguiente escalón estaría la nobleza o jassa, que son miembros de la familia califal alejados y militares que gracias a sus acciones han conseguido ennoblecerse, como pasó con Almanzor.
Después estarían los religiosos, que son notables. También los intelectuales, los juristas y el resto de militares serían notables.
En la base esta la amma, el pueblo llano, muy heterogéneo, y donde se sitúan por ejemplo los comerciantes y los campesinos. Sería como el tercer estado del mundo cristiano.
Por último está el mundo de los marginados, que no tienen un estatuto jurídico y son considerados cosas, como los esclavos, los pobres, los enfermos y los tullidos.
En el mundo hispánico esta sociedad tuvo matices como los musulmanes de origen hispano-romano o visigodo, los muladíes, como sería el caso de la familia Banu Qasi. Además están los mozárabes, cristianos que no se han islamizado y que siguen profesando su fe. No se les da los privilegios que tienen los muladíes y tienen que pagar algunos impuestos para que se resp
ete su identidad y su religión.

lunes, 15 de julio de 2013

La Cruzada de los Pobres



El entusiasmo experimentado en Clermont, donde se convocó la primera Cruzada el 27 de noviembre de 1095 por Urbano II, se multiplicó con rapidez, impulsado, más que por la predicación de los obispos, por la de eremitas iluminados, como Roberto de Arbrissel o Pedro el Ermitaño y sus discípulos.
Se produce así una respuesta rápida y descontrolada: La llamada Cruzada de los Pobres o la Cruzada Popular fue un movimiento espontáneo, conducido por los propios predicadores, en el que participan personas procedentes de toda Europa y de toda clase social.
La primera oleada estuvo liderada por Pedro el Ermitaño y Gualterio Sans Avoir, y se reunieron en Colonia en la Pascua del año 1096. Desde allí partieron en dos grupos para remontar el Rin y el Neckar y seguir luego el curso del Danubio.
No era fácil controlar a esas grandes multitudes, sobre todo cuando escaseaba la comida. El saqueo se convirtió en un recurso muy utilizado, y el grupo de Gualterio sería el primero en hacerlo, practicándolo en los alrededores de Belgrado, una vez cruzada la frontera entre Hungría y el Imperio Bizantino. Como consecuencia de ello surgieron las primeras tensiones y los primeros enfrentamientos con las autoridades locales.
Pero todo se radicalizaría al llegar el grupo de Pedro el Ermitaño: Del lado de Hungría, los cruzados asaltaron y tomaron Semlin, provocando la primera matanza de las cruzadas. Del lado bizantino, saquearon e incendiaron Belgrado, aunque sus habitantes habían huido. En Nish fueron duramente reprimidos por la guarnición bizantina, y así los efectivos de Pedro el Ermitaño se habían reducido en una cuarta parte para cuando llegaron a Constantinopla.
Esta primera oleada de la Cruzada de los Pobres fue trasladada al campamento de Civetot, en el golfo de Nicomedia. Allí se acabó definitivamente esta primera ola de las cruzadas: Desoyendo los consejos del emperador, los latinos provocaron sin estar preparados el enfrentamiento con los turcos, siendo exterminados en su mayoría: la flota de rescate sólo pudo rescatar a unos tres mil supervivientes.
La segunda oleada de la Cruzada de los Pobres se acabó antes. Se formó en Alemania, tras la marcha de Pedro el Ermitaño y de otros predicadores. Tres grupos fueron creados, liderados por Volkmar, Gottschalk y Emich de Leisingen. La intensidad con que la predicación de la cruzada evocaba en las mentes de todos los escenarios de la vida y la pasión de Cristo situó la actuación del pueblo judío en un primer plano; junto a ello, el papel de las comunidades judías en la sociedad cristiana, como grupos cerrados dedicados a actividades, no exclusivamente, relacionadas con el negocio del dinero y su prestamos, no generaba simpatías. Esta segunda ola comenzó atacando así a las comunidades judías de Alemania y Centroeuropa. Espira, Worms, Colonia, Praga, etc… conocieron la violencia de los cruzados, llevada a delante en contra de la prohibición expresa de los obispos, que en todas partes trataban de proteger a los judíos.
En Hungría trataron de hacer lo mismo, pero el rey Colomán respondería contundentemente: Los tres grupos fueron casi completamente aniquilados, y los supervivientes se dispersaron.
Se acaba así el movimiento de la Cruzada de los Pobres o la Cruzada Popular, movimiento espontáneo surgido de la excitación que supuso la convocatoria de la Primera Cruzada en una Europa con un dinamismo social tan alto como el que había en pleno Siglo XI.

domingo, 14 de julio de 2013

La vida de la mujer en la ciudad medieval



La vida de las mujeres en el mundo urbano durante la Edad Media está caracterizada por ser una vida monótona, donde siempre se hace lo mismo, excepto en las fiestas.
La situación de las mujeres se diferencia en tres categorías claras, pues es distinta la vida de una soltera que la de una casada, y a su vez son distintas de la de una viuda. La viuda es la que tiene mayor libertad de acción, pues no tiene un marido o padre que la controle, y si conocían un oficio, como por ejemplo la viuda del artesano, podía trabajar por su cuenta.
Los espacios donde desarrollan las mujeres su vida son la casa y la iglesia, y fuera de la vida pública se pueden incluir los conventos. Atender la casa y acudir a la iglesia eran sus principales tareas, aunque también podían acudir a las fiestas, el elemento que rompía la monotonía.
No estaba bien visto que una mujer estuviese por las calles, y tampoco por el mercado. Esto es la teoría, lo que la opinión pública reclamaba, pero en la práctica hay mujeres  en las calles y en el mercado urbano se va produciendo un fenómeno de feminización, y van a ser las mujeres las que ocupen el lugar de acudir a este lugar.  Destacan en el mercado trabajos preminentemente femeninos, como el de sardinera. También existían gremios femeninos, como el de las bordadoras, gremios que no se asociaban con los gremios masculinos en relación. Los gremios femeninos eran muy estrictos, pudiendo sólo llegar a maestra las hijas de las maestras. Los gremios femeninos son una muestra que con el paso del tiempo no todo es evolución: en la Edad Media estos gremios femeninos estaban permitidos y funcionaban, pero en la Edad Moderna fueron prohibidos, y pasaría mucho tiempo hasta que la mujer pudo formar parte otra vez de una actividad manufacturera.
Pasando al tema de las obligaciones domésticas, que es lo que hacían todos los días, y por tanto es uno de los puntos más importantes sobre su vida cotidiana, destacan toda una serie de labores. Una de las más importantes era la de abastecer a la casa de agua. Para ello debían ir a la fuente o pozo, y esto entrañaba un peligro, pues al ir solas cabía la posibilidad de que fuesen violadas. Este es un tema espinoso, pues al producirse una violación la mujer debía demostrar que realmente fue violada, pues podía ser declarada adultera y ser condenada por ello. Por ello las mujeres solían ir juntas al pozo, para evitar problemas, y además con esto tenían un espacio de esparcimiento, donde se podían relacionar con otras personas ajenas a la familia.
Otra obligación era abastecer a la casa de fuego, e ir a los bosques a por madera para ello, y con este fuego cocinaban, calentaban la casa, iluminaban, etc…
Sus trabajos se consideran domésticos, y por ello no son remunerados, a pesar de que existían los oficios de aguador y de vendedor de leña, que por el mismo trabajo si obtienen esos beneficios.
También debían tener la casa abastecida de alimentos. En el huerto familiar trabaja la mujer, que se encarga de mantener los frutales, el gallinero, y los cristianos solían tener un cerdo y una oveja.
En el huerto familiar se produce todo lo que se necesita para que la familia se pueda abastecer.
Además las mujeres tenían que tener la casa abastecida de ropa, por lo que parte de su día era tejer con esa lana que sacaban de la oveja de la casa.
Luego había otro tipo de obligaciones, como la de sanar a los miembros de la familia. Sanaban con un conocimiento empírico que se transmitía entre las mujeres que formaban el núcleo familiar, no estaban escritos.
Todos estos conocimientos eran más eficaces que los que tenían los hombres que iban a las facultades de medicina, y por ello a partir del XIII se comenzó a extender que las mujeres no sanaban por ciencias, sino por brujería, y tenían que tener cuidado al ejercer estas actividades pues podían llegar a ser acusadas de brujería y condenadas.
Ellas también daban la palabra a los hijos, es decir, les enseñaban el lenguaje a los niños.
El tiempo de los hombres estaba dividido en día y noche, pero el de la mujer no estaba dividido, y debía trabajar tanto de día como de noche, como cuidando a un hijo enfermo.
La vida de la mujer está completamente ocupada siempre, pero estas actividades no quitaban que tuvieran presencia en las ciudades, que se las viese, formando así parte de la comunidad.

sábado, 13 de julio de 2013

La sociedad vikinga y su vestimenta



La sociedad vikinga era una sociedad altamente estratificada, según se ha podido certificar a partir de los restos arqueológicos encontrados y de lo extraído por las Sagas y demás fuentes escritas. A la cabeza de cada comunidad había un jefe o jarls, que se apoyaba de una aristocracia que le sustentaba y le proporcionaba hombres para la batalla. Debajo de ellos encontramos a la gran clase media y libre (los carls), compuesta por todos aquellos navegantes, mercaderes, artesanos y agricultores. En el estrato más bajo encontramos a los esclavos o thralls. La riqueza de los poderosos, y también su poder, se basaba en la posesión de tierras, de controlar sus productos y en recibir los impuestos pagados por la gente que las trabajaban. Posteriormente, este poder central también obtedría ingresos de las tasas de mercado. Los reyes y reinas vivían y morían rodeados de lujos y tenían potestad en grandes aspectos de la comunidad. Por otra parte, estaban los hombres libres, la clase media, lo cuales podían llevar armas y participar en el Thing (asamblea de hombres libres para establecer leyes, juzgar disputas...). Los esclavos eran lo más bajo, con un papel importante en la economía y a los que se vendía o se intercambiaba.
Casa vikinga
De la misma manera, la distinción entre hombre-mujer es evidente. Mientras que el hombre estaba destinado a trabajar el campo, en la granja, pescaba, comerciaba y navegaba, la mujer era la que mantenía la casa en orden cuando el marido se encontraba fuera, como cuando en verano salían para participar en las incursiones de saqueo preparadas. Pero aun así contaban con una independencia, libertad y derechos bastante importantes para la época en la que se encontraban. Por ejemplo, podía pedir el divorcio y podían poseer tierras y riquezas tanto estando casadas como solteras. En las casas más ricas, eran los esclavos quienes realizaban estas tareas.

Las distinciones sociales, evidentes como hemos podido observar, se reflejaban a su vez en los distintos tipos de ropajes de hombres y mujeres. El estilo, el corte, las prendas usadas y las insignias que sujetaban las partes del conjunto determinaban claramente el nivel de riqueza y la situación social de cada uno de ellos. Los hombres vestían dos tipos de pantalones, unos rectos y otros bombachos de tipo oriental. Según la temperatura, llevaban en la parte superior un blusón, sobre él un chaquetón y sobre ambos una túnica de lana. En cuanto al atuendo de guerra, es totalmente falso que usasen cascos con cuernos. Lo que usaban era un casco de cuero con refuerzos de metal, si se los podían permitir. Sobre la espada, este era un objeto de lujo, y difícilmente todos podían tener una. Eran más comunes los arcos, lanzas y hachas, herramientas que usaban en su vida diaria y a los cuales podían sacar algún uso en la guerra.
Casco vikingo
Las mujeres llevaban largos vestidos de lino y túnicas de lana, medias de lana y zapatos de piel. Ya que el ropaje no poseía botones o cordones, usaban broches labrados y cinturones donde colgaban utensilios cotidianos como tijeras, cuchillos, piedras de afilar o llaves. La mayor parte de estas prendas eran fabricadas en las propias granjas, gracias  a los  telares que poseían las mujeres en casa.
A esta indumentaria habría que añadirle los objetos para adornar sus cuerpos, como joyas, colgantes, diademas, pulseras,...etc.